En resumen
- Saber cuánto vale un cliente y cuánto puedes pagar por conseguirlo.
- Revisar la página a la que llevan tus anuncios.
- Tener un proceso para responder y seguir cada contacto.
Cada clic cuesta más. Por eso conviene que todo lo que pasa después del clic esté preparado.
1. ¿Qué es para ti un buen contacto?
No todos los formularios valen lo mismo. Define quién te interesa antes de pagar por atraerle.
2. ¿Adónde llega quien hace clic?
A una página pensada para esa campaña, con un mensaje y una acción claros, no a la portada de tu web.
3. ¿Cuánto tardas en responder?
La rapidez multiplica las posibilidades de convertir un contacto en cliente.
4. ¿Qué pasa con quien no compra a la primera?
Un seguimiento automatizado y amable recupera oportunidades que hoy se pierden.
5. ¿Sabes cuánto te cuesta conseguir un cliente?
No un clic ni un contacto: un cliente que paga.
Lo que solemos ver
Mandar el tráfico de los anuncios a la portada de la web.Medir el éxito por clics o formularios, no por clientes.Dejar los contactos en el correo, sin seguimiento.Cambiar las campañas cada semana sin dejarlas aprender.
Por dónde empezar
Cuenta cuántos contactos te llegaron el mes pasado y cuántos acabaron siendo clientes. Si no lo sabes, ese es el primer paso.
¿Cuál de estas preguntas no sabrías responder hoy con datos?

