En resumen
- Definir qué quieres que piensen de ti.
- Saber dónde se va a ver tu marca y quién la aplicará.
- Diseñar un sistema, no solo un logotipo.
Antes de hablar de logotipos o colores, conviene tener claras estas respuestas.
1. ¿Qué quieres que piensen de ti?
Tres o cuatro palabras que deberían venir a la cabeza de un cliente al ver tu marca.
2. ¿A quién te diriges?
La identidad que atrae a una empresa no es la misma que la que conecta con un particular.
3. ¿En qué te diferencias de tu competencia?
Si tu marca se parece a la de los demás, el cliente acabará comparando por precio.
4. ¿Dónde se va a ver tu marca?
Web, redes, propuestas, correo, un local o un podcast: cada soporte tiene sus necesidades.
5. ¿Quién la va a aplicar?
Si la usan varias personas o proveedores, hacen falta reglas sencillas para que se mantenga coherente.
Lo que solemos ver
Empezar por el logotipo antes de tener claro el posicionamiento.Elegir colores y tipografías por gusto personal, no por lo que tienen que transmitir.Tener un logotipo pero no un sistema: cada pieza se hace de una forma.Renovar la imagen sin cambiar nada de lo que hay detrás.
Por dónde empezar
Pon juntos tu web, tus redes, una propuesta, tu tarjeta y tu firma de correo. Si parecen de empresas distintas, ya sabes por dónde empezar.
¿Qué tres palabras te gustaría que asociaran a tu marca?

