En resumen
- Saber para qué tiene que servir tu web.
- Pensar en quién la visita y qué necesita encontrar.
- Planificar cómo se mantendrá y medirá después de publicarla.
Antes de hablar de diseño o de precio, conviene tener claras estas respuestas.
1. ¿Qué tiene que conseguir tu web para tu negocio?
Contactos, reservas, confianza para cerrar ventas… Sin objetivo, no hay forma de saber si funciona.
2. ¿Se entiende en cinco segundos qué haces y para quién?
Si hay que leer tres párrafos para saberlo, se van.
3. ¿Tu marca se ve igual en la web, en redes y en tus propuestas?
La coherencia genera confianza; la improvisación, dudas.
4. ¿Es tuya?
Dominio, alojamiento y accesos deberían estar a nombre de tu empresa, no de un proveedor o de una persona.
5. ¿Funciona bien en el móvil y carga rápido?
Es donde te van a ver primero.
Lo que solemos ver
Empezar por el diseño antes de tener claro el mensaje.Usar una plantilla que te hace igual a tu competencia.No tener los accesos de tu propia web.No tocarla en años.
Por dónde empezar
Abre tu web en el móvil y pídele a alguien que no te conozca que te diga en diez segundos qué haces. Su respuesta es tu punto de partida.
¿Qué le pedirías a tu web si tuviera que trabajar como una persona más del equipo?

